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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Cómo Entender la Palabra Dios (conferencia)
 

Ecopsicología/Cómo Entender la Palabra Dios (conferencia)


Cómo Entender la Palabra Dios
(conferencia)

La palabra Dios debe ser entendida, primeramente, como Creador.

Pero existe también la palabra Absoluto, es decir, Absolutamente Todo lo que existe en el espacio multidimensional, excepto el «basurero»-infierno.

Además, en el cristianismo existe el concepto de la Trinidad: Dios el Padre, el Cristo (Dios el Hijo) y el Espíritu Santo.

Dios Padre no es un viejito sentado en una nubecita, como a veces Lo dibujan ingenuamente en los iconos. Tampoco es un poderoso gobernador-varón sentado en el trono en algún planeta, ni es una mujer, ni un ser hermafrodita. Él no tiene personalidad.

Él es una totalidad de Todos Aquellos Que alcanzaron anteriormente la Morada del Creador —el estrato sutilísimo del Absoluto multidimensional— y se establecieron allí para siempre.

Dios Padre es una totalidad de muchas Conciencias Perfectas y Sutilísimas, Que están disueltas Unas en Otras y unidas y Que permanecen en el estado de Éxtasis Supremo eterno.

El rasgo principal de estas Conciencias es la Sutileza absoluta.

Con todo, Aquellos Que permanecen en la Morada del Creador pueden salir de allí con una Parte de Ellos Mismos con el fin de ayudar a las personas encarnadas. Estas Manifestaciones individuales del Creador se las llaman —en conjunto— el Espíritu Santo (o Brahman).

La palabra Espíritu Santo y la palabra Dios Padre designan los estados colectivos (y no individuales) de Dios.

Sin embargo, cuando nos comunicamos con el Espíritu Santo en cada caso particular, nos comunicamos precisamente con las Personas Divinas o Maestros Divinos no encarnados.

Cuando Ellos salen de la Morada del Creador y se dirigen hacia el mundo material, al comienzo mantienen el mismo nivel de sutileza. Pero cuando entran en el paraíso, se vuelven más condensados para poder ser percibidos por los seres paradisíacos. Y con el fin de comunicarse con los discípulos-principiantes encarnados y ser percibidos por ellos con más facilidad, los Maestros Divinos se condensan parcialmente aún más hasta el nivel de la sutileza de las almas de estos discípulos.

Los Maestros Divinos son vistos* por las personas encarnadas espiritualmente desarrolladas como Manifestaciones gigantes antropomorfas (llamadas Mahadobles), compuestas de la Luz Divina suave, tierna, sutil, blanco-dorada, a veces parecida al fuego, Que, sin embargo, nunca quema a los discípulos verdaderos de Dios.

Los discípulos de los Maestros Divinos deben esforzarse al máximo para acercarse gradualmente a la Morada del Creador mediante las técnicas que les permiten purificarse de la grosería energética y mediante los entrenamientos meditativos que incluyen, entre otras cosas, la sintonización con uno u otro Maestro Divino.

Aquellos discípulos exitosos que ya han aprendido a permanecer en la Unión con la Conciencia del Maestro (aunque todavía no han sido admitidos por Él o Ella en Su Morada), ya tienen cierta experiencia de existir como el Espíritu Santo.

De cuando en cuando, los Maestros Divinos no encarnados se encarnan en cuerpos humanos. Haciéndolo, Ellos se entregan a las personas encarnadas como una ofrenda sacrificial, hecha para ayudarles, para salvar espiritualmente a las almas extraviadas (aunque estos extraviados a menudo Los torturan y Los matan).

En diferentes idiomas se Les llama Mesías, Cristos o Avatares.

Cada uno de Ellos, después de encarnarse en un cuerpo humano, sigue existiendo como una Gran Conciencia Sutilísima en la Morada del Creador, siendo Su Parte inalienable. Pero esta Conciencia también está conectada con Su cuerpo humano, mediante el cual Dios trata de trasmitir a las personas encarnadas la verdad acerca del significado de su estancia en la Tierra y acerca de cómo realizar este significado.

Para un discípulo exitoso de Dios, entrar en la Morada del Creador no es un acto momentáneo e irreversible, sino un proceso largo y arduo de acostumbrarse de manera gradual a estados que difieren drásticamente de la vida en otros eones. Con todo, a pesar de ser largo y arduo, este proceso está colmado de la felicidad más alta de la interacción directa con Dios y consiste en trasladarse gradualmente a la «nueva vivienda», asentarse allí y adquirir las cualidades de Mesías.

Es posible llevarlo a cabo sólo en el monacato.

Hay casos en que una persona se proclama (o es proclamada por otros) «nuevo Cristo» o «Avatar». Tales situaciones pueden ser creadas, entre otras personas, por los enfermos de paranoia o esquizofrenia o por los estafadores que quieren enriquecerse personalmente o deleitarse burlándose de sus seguidores.

En cambio, en otros casos frecuentes, los verdaderos Maestros Divinos son profanados por todos los medios por las personas primitivas.

Por eso es conveniente definir los criterios fundamentales que permiten distinguir los primeros de los segundos.

Son tres:

El primer criterio consiste en que la Conciencia de un verdadero Maestro es muy sutil y existe en forma de un Corazón Espiritual gigante que no puede experimentar las emociones groseras.

El segundo consiste en que el Maestro comprende todo lo que hemos dicho y sabe todos los métodos necesarios para ayudar a Sus discípulos a alcanzar la realización de Dios.

El tercero consiste en que Él o Ella no tiene el egocentrismo, sino el Teocentrismo, que se manifiesta, entre otras cosas, en vivir y actuar para la Evolución Divina, y no para uno mismo o para un grupo limitado de personas.

* * *

La esencia de todo lo que sucede en el universo es la Evolución del Absoluto.

Este proceso es dirigido por el Creador y, bajo Sus Órdenes, en diferentes partes del espacio universal ilimitado, empiezan a formarse, a partir de la protoprakriti, las condensaciones de la materia primaria (prakriti). Luego las condiciones aptas para la vida de los cuerpos orgánicos se forman durante mucho tiempo en estas condensaciones. Posteriormente, comienza la encarnación de las partículas minúsculas de protopurusha en las partículas minúsculas de la materia. Así se forman los organismos unicelulares y luego pluricelulares.

A través del proceso de las mutaciones genéticas, el Creador hace organismos cada vez más complejos. De esta manera aparecen las plantas, los animales y los seres humanos.

Las condensaciones de purusha en desarrollo son encarnadas por Dios en cuerpos orgánicos cada vez más complejos que se reproducen mediante la procreación. Gracias a esto, dichas condensaciones crecen y sus actividades vitales, incluyendo la conducta, se vuelven más sofisticadas. La esfera emocional, la memoria y la facultad de pensar, incluso de una manera creativa, se desarrollan activamente ya en los animales. Algunas aves, por ejemplo, muestran habilidades estéticas maravillosas, ingenio en la construcción de sus nidos y también milagros de cuidado y de sacrificio de sí mismas al proteger sus crías (¡Algunas personas deberían aprender de ellas!). El nivel intelectual de los representantes de ciertas especies de mamíferos ya supera notablemente al de algunos humanos, incluyendo aquellos que niegan la presencia de la razón y de la facultad de amar y de sufrir en los animales.

Todos nosotros fuimos plantas y animales de muchas especies biológicas en el pasado.

Por eso ahora debemos tratar a las plantas y a los animales como futuros humanos, sin hacerles daño, sino, por el contrario, ayudándolos.

No debemos matar ni mutilar a las plantas injustificadamente. Y los animales no viven para alimentarnos con sus cuerpos o darnos su piel.

Ellos viven, así como nosotros, para el desarrollo de las almas encarnadas en cuerpos físicos. Ellos participan, junto con nosotros, en el proceso común de la Evolución del Absoluto y son, como nosotros, Sus partículas.

El grado más alto en la evolución de los cuerpos orgánicos en la Tierra corresponde al cuerpo humano.

El siguiente grado del desarrollo humano (pero no como cuerpo, sino como alma o conciencia) corresponde a Dios en el aspecto del Creador.

Nos encarnamos en cuerpos humanos muchas veces. Lo más difícil para nosotros es desarrollar la función intelectual de la conciencia hasta tal grado que podamos comprender completamente y realizar todo lo que estamos discutiendo ahora. La mayoría de las personas resulta ser totalmente incapaz aun de pensar en esta dirección. Y si tratan de hacerlo, enseguida «caen» en aquellas sectas donde les prometen la «salvación» como un premio por repetir unas u otras oraciones o por participar en unos u otros rituales.

¿Qué contribuye al desarrollo del intelecto? Los estudios en los centros educativos, diversos trabajos científicos y de producción, la autoeducación en aquellos ámbitos del conocimiento que son más importantes para el crecimiento espiritual y la ayuda a otros en todo esto.

¿Qué impide el desarrollo del intelecto? El estilo de vida perezoso, la borrachera, el uso de otros narcóticos que destruyen las almas, la vida en los estados emocionales groseros, lo que «ata» a las personas al infierno…

Después de desarrollarse durante incontables encarnaciones hasta el estado humano, muchas personas no van hacia el Creador, sino en la dirección opuesta. Como resultado, llegan a la «oscuridad exterior», al infierno; después de lo cual «caen» nuevamente en protopurusha siendo destruidas como almas. Es a partir de esta información que apareció la imagen de la «gehena de fuego» donde las almas pecadoras perecen en los sufrimientos.

En cambio, otras personas —¡las mejores!— hallan para sí la Morada del Creador como su hogar definitivo y luego continúan la Vida Infinita en el Éxtasis Supremo y en el Amor activo y creativo, dirigido hacia otros discípulos dignos de Dios, sea cual sea la parte del universo donde estos discípulos se encuentren.

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