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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Amor, Sabiduría y Poder
 

Ecopsicología/Amor, Sabiduría y Poder


Amor, Sabiduría y Poder

Una vez Dios me explicó que Sus cualidades principales son el Amor, la Sabiduría y el Poder. Por eso, anhelando alcanzar la Unión con Él, debemos desarrollarnos según estos tres parámetros principales [9]. Muchos años después, estas mismas palabras fueron repetidas para nosotros en el «Libro de Jesús» [35].

Podemos desarrollar cada una de estas cualidades tanto en la vida «ordinaria», espiritualizada con la tendencia correcta a Dios, como por medio de las técnicas psicoenergéticas especiales.

Lo mismo nos enseñó y enseña Jesús [10,18].

El Mesías Sathya Sai, nuestro contemporáneo, nos da una explicación aún más detallada de los mismos principios [10,14,18,42-51,58,61 y otros].

También podemos encontrar consejos valiosísimos que nos pueden ayudar a obtener la perfección ética en las prédicas de otros Maestros espirituales Que alcanzaron a Dios, tales como Juan Matus, Rajneesh y Otros [10,14,18].

El componente ético del autoperfeccionamiento debe ser desarrollado inicialmente a través de estudiar los materiales que describen las características que Dios quiere que tengamos, a través de rastrear y eliminar las propias cualidades negativas, por medio del arrepentimiento entre otros métodos, y a través de cultivar de una manera activa las cualidades positivas.

Para aquel que va firmemente por este Camino y que anhela obtener el conocimiento práctico de Dios y el Amor sincero hacia Él, serán de gran ayuda los entrenamientos en autorregulación psíquica, durante los cuales el practicante aprende a trasladar la concentración de la conciencia entre los diferentes chakras. Esto constituirá la etapa decisiva de su autocorrección ética (primeramente, en el control de sus emociones), puesto que los chakras son los órganos bioenergéticos que producen las diversas emociones y otros estados psíquicos.

Así, el chakra anahata es el órgano que produce la emoción del amor «cordial». Por ende, si uno ha limpiado y desarrollado esta estructura energética mediante los ejercicios adecuados, entonces podrá, al entrar en este chakra, deshacerse de los estados de cansancio, de irritación, de preocupación y remplazarlos por el estado puro y claro de amor y de tranquilidad.

Quienes practican dichas técnicas notan que la actitud de los demás hacia ellos cambia para bien. Pues los practicantes comienzan a crear un campo energético favorable para los demás. Todo aquel que entra en éste se siente mejor y es más agradable para esta persona comunicarse con el poseedor de aquel campo. Por eso su actitud cambia favorablemente.

Si necesitamos un estado enérgico para el trabajo, nos puede ayudar el chakra manipura (que debe estar limpio y desarrollado) o el bloque entero de los tres chakras bajos (que se llama hara).

Cabe mencionar que no es posible realizar alguna actividad intelectual con éxito si uno tiene los chakras de la cabeza sucios y poco desarrollados.

El estado de cada chakra influye directamente en el funcionamiento de los órganos localizados en el área de su influencia; por lo tanto, es posible curar con facilidad muchas enfermedades crónicas simplemente limpiando el chakra respectivo.

Volvamos a examinar las cualidades principales que deben ser desarrolladas.

La Sabiduría se desenvuelve durante dos fases.

La primera es la acumulación de conocimiento y el desarrollo del aparato mismo del pensamiento. La facultad de discernir las ideas falsas y la creatividad (que incluye, entre otras cosas, la capacidad de encontrar nuevas soluciones y el ingenio para resolver los asuntos grandes y pequeños) son índices de un intelecto bien desarrollado. El estudio en los establecimientos educativos, la lectura, los juegos mentales, el trabajo intelectual en la ciencia, en la producción, en la pedagogía, etc., contribuyen a la evolución positiva de las almas humanas.

Sin un intelecto desarrollado, es peligroso ocuparse de la práctica religiosa seria. Tales personas se convierten fácilmente en víctimas de conceptos falsos y perniciosos, por ejemplo, de aquellos que hablan de la necesidad de tomar orina para el progreso espiritual o afirman que la «Liberación» se alcanza a través de rechazar todas las normas éticas y practicar la «espontaneidad» en las reacciones de conducta… Estas personas no pueden distinguir el amor de la lujuria, la ternura de la zalamería, la sutileza de la grosería, Dios del diablo… Por ejemplo, pensando que escuchan la voz de Dios, se someten a la guía de los demonios o de los diablos o comienzan a sentir y disfrutar de su supuesto «poder personal» al unirse con el poder grosero diabólico.

¡El trabajo psicoenergético no es para aquellos que tienen una mente débil! La tarea de estas personas por ahora es perfeccionarse a través del servicio y fortalecimiento de la fe, a través de la acumulación del conocimiento y la autocorrección ética.

La segunda fase del desarrollo de la Sabiduría tiene lugar cuando uno comienza a estudiar el espacio multidimensional con uno mismo como alma y a conocer la conciencia no encarnada que habita allí, incluyendo la Conciencia del Creador.

Durante este proceso, el egocentrismo humano se sustituye gradualmente por el Teocentrismo.

Y la cumbre de la Sabiduría de una persona encarnada es aprender a ver todos los fenómenos y acontecimientos del mundo material con la vista Teocéntrica, es decir, con la vista dirigida desde Dios, y no desde el propio «yo» pequeño y apegado al cuerpo, lo que es común para la mayoría de las personas.

«Dirige tu mente hacia Mí», así Dios nos enseña a través del Bhagavad-Gita [10,18]; es decir, trata de comprender primero con la mente qué es Dios y cuál es tu lugar en el universo tomando en cuenta Su Existencia. Si uno logra esto, entonces —con la ayuda de las prácticas espirituales adecuadas— puede aprender a sumergirse, como conciencia, en Dios, aproximándose cada vez más a la Unión completa y definitiva con Él.

La facultad de controlar la orientación de la propia mente y luego de la conciencia, en vez de reaccionar instintivamente a los estímulos irritantes que aparecen dentro o fuera del cuerpo, no puede ser obtenida sin entrenamientos psicoenergéticos especiales. Estoy hablando del trabajo con los propios indriyas.

«Indriyas» es un término sánscrito que se usa para referirse a los «tentáculos» de la conciencia.

Una persona mundana «ordinaria» vive en su cuerpo sin ser su amo. Ella o él es, más bien, su esclavo. Si imaginamos un conductor amarrado todo el tiempo al asiento y a los mecanismos de mando de su automóvil, esta será su situación. Cada persona tiene un «automóvil» distinto. Algunos los tienen nuevos y todavía en buenas condiciones; otros, viejos y decrépitos. Normalmente, una persona «común» permanece con la concentración de la conciencia en uno u otro chakra, a menudo sucio y en mal funcionamiento, y se mueve dentro del cuerpo no porque lo quiera, sino porque las necesidades del cuerpo le obligan: en alguna parte duele, en otra «se sienten punzadas», en alguna parte hay una sensación agradable, en otra, una desagradable… Permaneciendo en este «automóvil», uno percibe el mundo exterior sólo a través de los órganos de los sentidos (vista, oído, olfato, etc.). Al hacerlo, estira, por así decirlo, los «tentáculos» de la conciencia o indriyas a través de éstos.

Observémonos a nosotros mismos. Por ejemplo, estoy escuchando la radio. Mis indriyas, a través de mis oídos, se estiraron hacia ésta. De repente, el teléfono suena cerca. Instantáneamente, paso mis indriyas a éste, sacándolos de la radio. Ahora ya no percibo la radio porque mis indriyas están en el teléfono.

Cuando pensamos en objetos o personas, también estiramos hacia ellos nuestros indriyas a través de la mente. Las personas sensibles pueden sentir e incluso ver, por medio de la clarividencia, los indriyas ajenos dirigidos hacia ellas o hacia otras personas. Dependiendo del estado emocional de aquel que estira sus indriyas, su influencia puede ser benéfica, neutral, simplemente desagradable o incluso patógena. Lo último es llamado por la gente «mal de ojo», el que se da cuando una persona mala y energéticamente fuerte toca con sus indriyas a otra persona. Al hacerlo, vierte la energía de sus emociones negativas en él o ella. Y entonces esta persona empieza a sentirse mal y puede enfermarse.

Saquemos de esto la siguiente conclusión: mi estado emocional, especialmente si ya tengo cierta cantidad de poder de la conciencia, no es sólo «mi problema personal». No. No es así, ya que con nuestras emociones negativas podemos causar mucho daño a otras personas aun sin desearlo o, por el contrario, podemos ayudar a los demás, y hasta sanarlos, si les enviamos nuestro amor.

A medida que una persona se desarrolla correctamente como una conciencia, se libera de las cadenas que le atan al cuerpo. Al comienzo, aprende a desplazarse libremente y a voluntad dentro de su propio cuerpo entre los chakras y meridianos principales y adquiere la facultad de limpiarlo de las contaminaciones energéticas, lo que mejora rápidamente su salud. Después esta persona podrá aprender a salir de su propio cuerpo y crecer como conciencia ya fuera de éste desarrollando así el «poder personal», lo que le permitirá luego pasar de un eon a otro y estudiar activamente la naturaleza multidimensional del universo.

La conciencia desarrollada que ha salido de su cuerpo a través del chakra anahata se parece a una ameba que puede estirar sus indriyas hacia unos u otros objetos, percibirlos y acercarse a éstos directa y libremente, sin usar los órganos de los sentidos. A medida que nos refinamos como conciencias, adquirimos la facultad de penetrar, de la manera mencionada, en estratos cada vez más sutiles, hasta llegar a la Morada de la Conciencia Primordial o Dios Padre.

El «poder personal» de una persona no es el poder del cuerpo, sino el poder de la conciencia. Éste puede llegar a ser tanto Divino como diabólico, lo que depende de la dirección en la que se dirige una persona en su desarrollo. Y esto, a su vez, es determinado por los estados emocionales habituales.

El «poder personal» tampoco puede ser desarrollado correctamente sin que una persona mantenga su cuerpo en un estado saludable y activo. Por eso el trabajo físico, el deporte, la tonificación del cuerpo* y la nutrición correcta son de mucha importancia ya desde la niñez. El cuerpo debe ser fuerte y saludable para que uno pueda obtener altos logros espirituales.

La estructura energética, indispensable para el crecimiento intensivo de la conciencia individual es el bloque de los tres chakras bajos llamado hara (o dantian bajo o inferior). Sin embargo, sería un error grave empezar el trabajo espiritual con el desarrollo de éste, porque la adquisición del «poder personal», sin que el practicante haya desarrollado el amor y haya obtenido fundamentos éticos sólidos, puede provocar el crecimiento de cualidades negativas en él o ella. En este caso, los entrenamientos psicoenergéticos no serán beneficiosos para esta persona, sino, más bien, muy perjudiciales.

Por consiguiente, en el trabajo psicoenergético siempre hay que dar prioridad al desarrollo del corazón espiritual, especialmente al comienzo del Camino.

Cuando un discípulo ya puede observar el mundo desde el anahata y mantener aquel estado aun en situaciones extremas, esto significa que podemos enseñarle las técnicas para aumentar el poder de la conciencia.

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