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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Atman y Kundalini (conferencia)
 

Ecopsicología/Atman y Kundalini (conferencia)


Atman y Kundalini
(conferencia)

La palabra Atman (pronunciada Atma en sánscrito) significa la Esencia del ser humano, su «Yo» Superior. «A» es una partícula negativa y «tma» significa oscuridad. De la misma palabra se originó la palabra tamas, que significa ignorancia, oscuridad espiritual. Así pues, «A-tma» o Atman es lo opuesto a la oscuridad, es decir, lo brillante.

En sustancia, el Atman es la parte Divina del organismo multidimensional de cada uno de nosotros.

El Atman es también el Fuego Brahmánico cuando nos convertimos en Éste y la energía Átmica de la Kundalini, que es como el contenido precioso de una «alcancía», en la cual se guarda todo lo mejor que hemos podido acumular en el transcurso de todas nuestras encarnaciones.

Resulta que no toda el alma se encarna en el cuerpo material durante cada nueva encarnación, sino que, principalmente, sólo aquella parte suya que requiere corrección y mejoramiento. El resto, es decir, lo mejor que fue desarrollado por cada uno en el estado de verdadero amor sutil, es guardado por Dios en la «alcancía» mencionada. Con todo, esta energía Átmica guardada (Kundalini) sigue siendo una parte del organismo humano multidimensional y participa en sus actividades vitales.

El alimento material que todos nosotros comemos no se usa en el organismo sólo para el crecimiento y la renovación de las células del cuerpo, sino también para la generación a) de la energía que se gasta en el funcionamiento de los músculos, del sistema nervioso y de las glándulas, así como en otras necesidades del cuerpo, b) de la energía que se guarda en el cuerpo en forma de enlaces bioquímicos especiales al nivel molecular, c) de la energía de los chakras y otras estructuras bioenergéticas y d) de la energía dirigida al crecimiento directo de la conciencia.

Por eso el crecimiento, tanto cualitativo como cuantitativo, de una conciencia individual depende, por un lado, de la calidad y cantidad del alimento material que comemos y, por el otro lado, de la intensidad y calidad de la vida que llevamos (es decir, si es una vida espiritual en el sentido verdadero de esta palabra o una no espiritual).

Con el «fin del mundo», todas las Kundalinis se unen con la Conciencia del Creador y las almas que no han logrado unirse con el Atman se desintegran hasta el estado de protopurusha.

Regresemos al tema de la transformación de la energía. Podemos decir que el cuerpo de cada uno de nosotros es como una fábrica que transforma las energías «materiales» en energía de la conciencia. Sin embargo, la calidad de la conciencia en crecimiento depende, ante todo, de las emociones que experimentamos: sutiles y sutilísimas o, al contrario, «grises», «negras» y groseras.

Como se desprende de lo antedicho, Dios «se alimenta» y «crece» evolucionando gracias a la transformación (en nuestros cuerpos) de la comida creada por Él Mismo a partir de akasha. La energía que se produce en nuestros cuerpos a partir de esta comida se convierte, en las condiciones ideales, en la energía Átmica que luego es «absorbida» por Él. De aquí queda claro con qué fin son creados los mundos y cuál es el papel de todos los seres vivos, incluyéndonos a nosotros, los humanos, en Su Evolución.

¡Así que, si amamos a Dios, debemos participar activamente en este proceso! Como podemos ver, la manera correcta y razonable de expresar nuestro amor hacia Dios no es suplicarle algo a Él ante los iconos, sino aumentar nuestros potenciales Átmicos mediante la vida activa en el amor emocional.

Las reservas de la energía Kundalini son diferentes entre las personas. Esto depende de la cantidad y de la calidad de las vidas pasadas y también de cómo estamos viviendo en la vida actual.

Normalmente, nuestras Kundalinis permanecen en el akasha dentro del cuerpo de nuestro planeta.

Los ecos de conocimiento sobre la energía Kundalini dieron origen a los cuentos sobre el «alma gemela» que cada uno tiene y con la cual puede encontrarse.

La Kundalini está conectada con el cuerpo de cada uno de nosotros por medio de un canal energético especial fijado a la parte delantera del chakra muladhara. La Kundalini participa en las actividades vitales del organismo y, entre otras cosas, da energía adicional a la parte encarnada de la conciencia. Cuanta más energía Kundalini tiene una persona, mayor es su potencial espiritual y sus manifestaciones espirituales.

Con todo, a pesar de que la Kundalini es la energía Divina (es decir, idéntica según su calidad a la energía del Creador), todavía está individualizada, es decir, es como una gota que aún no está unida con el Océano de la Conciencia Primordial.

Cuando una persona, madurando en el transcurso de sus encarnaciones, llega a la última etapa, es decir, a la etapa en la cual la encarnación presente puede ser la última y todos los defectos en la parte encarnada de la conciencia han sido eliminados, entonces es el tiempo de elevar la Kundalini hasta el cuerpo, pasarla a través de éste y unirla con el resto de la conciencia individual. Luego es necesario entrar, junto con la energía Kundalini, en el Paramatman (es decir, en el Atman Superior, Que es el Océano de la Conciencia Primordial Universal o el Creador en Su Morada).

* * *

La Kundalini se acumula siempre y cuando las personas permanezcan en los estados emocionales de amor tierno. Esto es lo que Dios necesita de las personas. Estos son los estados a los cuales Él nos llama. Por ejemplo, Jesús enseñaba: «Un mandamiento nuevo les doy: ¡Que se amen los unos a los otros! (…)» (Juan 13:34); «¡Sobre todo, tengan amor profundo los unos por los otros (…)!» (1 Pedro 4:8); «¡Amados! ¡Amémonos unos a otros (…)!» (1 Juan 4:7); «¡Amémonos unos a otros con amor fraternal (…)!» (Romanos 12:10).

¿Dónde podemos encontrar estos estados? Primeramente, en las relaciones sexuales armoniosas, llenas de ternura y espiritualizadas con la comprensión de que Dios quiere de nosotros, ante todo, la armonía pura del amor, que es el componente más importante del Camino hacia Él y que con esto nos enriquecemos no sólo a nosotros mismos, sino a Él también. Además, aprendemos el amor durante una maternidad alegre y cariñosa, durante la unión con la armonía de la naturaleza y durante la sintonización con las obras de arte sutiles y saturadas de ternura.

Las personas que se han fortalecido en estos estados llegan a ser capaces de experimentar el éxtasis supremo del contacto directo con Dios.

Estos estados, designados con el término general sattva, son los que Dios quiere de nosotros. Es así, porque al experimentarlos, crecemos intensamente como conciencias preparándonos para la Unión total con Él y de esta manera participamos directamente en Su Evolución.

En cambio, todos los estados opuestos (designados con el término tamas) son desagradables para Dios, dado que no contribuyen a Su Evolución. Por eso si los cultivamos dentro de nosotros, nos convertimos en los «desechos de la Evolución» y nos dirigimos hacia el «basurero» del Proceso Evolutivo —hacia el infierno— independientemente de nuestra pertenencia a una u otra organización religiosa y de nuestro afán por cumplir todos sus rituales y «sacramentos».

Prestemos atención al hecho de que la agresividad y la violencia son peculiares justamente de los representantes de la guna tamas y que estas personas desean irresistiblemente que todos los demás sean similares a ellas.

De aquí se originan las guerras «por la fe», la profanación de la belleza y del valor de las relaciones sexuales y la propagación agresiva de la borrachera y de la alimentación con cuerpos de animales.

O examinemos las exigencias «religiosas» de casarse «a ciegas», sin estudiar a la otra persona desde el punto de vista de su compatibilidad sexual.

¡Pero cómo pueden exigir esto si las personas son tan diferentes por sus características sexológicas y las parejas afortunadas a este respecto son más bien una excepción que una norma! La mayoría de las parejas que contrajeron matrimonio «religioso» «a ciegas» más bien sufren y se torturan uno al otro en la desarmonía sexual.

Sin embargo, las sectas, normalmente, obstaculizan el divorcio por todos los medios.

Ahora analicemos si esto es agradable para Dios.

La guna sattva (o estado de sattva) es el estado al cual Dios nos llama.

¡La guna sattva es el éxtasis (deleite, dicha suprema, beatitud)!

¡El estado de Dios es también el Éxtasis!

Por eso aquellos que han aprendido a la perfección a experimentar el éxtasis en la Tierra entran fácilmente en el Éxtasis del Creador.

Por otra parte, para entrar en Su Morada, necesitamos hacer esfuerzos adicionales. Así que debemos estar atentos a que el sattva no se convierta para nosotros en una «trampa» adormeciéndonos con su dicha terrenal y haciéndonos abandonar nuestros esfuerzos adicionales, dirigidos al conocimiento activo del Creador en Su Morada y a la Unión con Él allí.

De hecho, si nosotros crecemos como conciencias permaneciendo en los estados de amor sutilísimo y «poniendo» en los «hornos» de nuestros cuerpos la comida adecuada para el Camino espiritual —comida «sin matanza», sin alcohol, drogas y otros venenos, rica en vitaminas, oligoelementos y proteínas completas— cumplimos exitosamente nuestros programas mínimos ante el Rostro de Dios.

No obstante, Él, además, tiene para nosotros el programa máximo, según el cual debemos tratar de hacer perfecta aquella parte de nosotros mismos (llamada jiva) que vive en el cuerpo, fuera de la Kundalini. Si logramos realizarlo, podremos entrar en el Creador completamente y mantener en Él la conciencia en su totalidad. Esto permitirá ayudar de una manera activa a las personas encarnadas desde el nivel Divino Superior, como lo hacen los Maestros Divinos frecuentemente mencionados por mí.

Pero volvamos a examinar el trabajo con la Kundalini.

El término «elevación de la Kundalini», conocido en la literatura yóguica y ocultista, denota la técnica que permite acercar esta energía al cuerpo y luego hacerla pasar a través de éste.

La misma palabra Kundalini significa serpiente, y de la explicación que sigue, nos quedará claro por qué.

Como ya hemos discutido, el acercamiento de la Kundalini al cuerpo del practicante puede ser realizado sólo por un Maestro Divino, pero las siguientes etapas de este proceso ya se llevan a cabo con la participación de esta persona.

Al realizar dicho proceso, Dios, sin embargo, se encuentra con la dificultad, sobre la cual Él Mismo habla, de que el conocimiento acerca del trabajo con la Kundalini fue perdido por las personas debido al predominio de la ignorancia humana en la Tierra.

Por esta razón el trabajo con la Kundalini puede ser llevado a cabo sólo en aquellas pocas escuelas espirituales que alcanzaron altos niveles de desarrollo.

También quiero mencionar que todos los intentos de «despertar la Kundalini» a través de, por ejemplo, los golpes con el coxis contra el piso, lo que es recomendado por varios pseudogurús, no tienen nada que ver con la verdad. Pues estos pseudogurús creen que la Kundalini se encuentra en el chakra muladhara localizado, como ellos dicen, en el coxis. Pero, en realidad, el muladhara y la Kundalini no están relacionados de ninguna manera con el coxis y los intentos mencionados solamente pueden provocar trastornos bioenergéticos y psíquicos.

Entonces, Dios primero acerca la Kundalini al cuerpo de Su discípulo digno (cabe mencionar que una Kundalini desarrollada ocupa muchos kilómetros) y luego este discípulo debe realizar un trabajo sutil con el fin de hacerla pasar a través de su cuerpo.

La condición previa indispensable para esto es la pureza completa y un alto nivel de desarrollo de todas las estructuras energéticas del organismo (los chakras, el sushumna, el chitrini y los meridianos delantero y central). Además, el practicante debe tener la clarividencia.

Normalmente, el proceso de «elevación de la Kundalini» toma muchos días, aproximadamente un mes o más, aunque con el uso de los sitios de poder adecuados, este tiempo puede ser reducido significativamente.

El trabajo con la Kundalini se realiza con el cuerpo acostado boca arriba y se repite muchas veces.

El proceso de «elevación de la Kundalini» es iniciado cada vez por el practicante. Para esto, introduce su brazo de la conciencia en el muladhara, de allí lo acerca a la Kundalini (que ya se encuentra cerca de su cuerpo), y mueve, por decirlo así, la cabeza levantada de la serpiente enroscada. En este caso, la energía Kundalini empieza a fluir a través del cuerpo limpiándolo con el poder Átmico y eliminando de éste todos los defectos restantes. El practicante, como un anfitrión hospitalario, debe dejar que la energía entre en uno u otro meridiano, en todos los chakras y en todos los segmentos del cuerpo.

Después de pasar a través del cuerpo, la Kundalini se sale por el chakra sahasrara y se concentra detrás de la cabeza. El practicante debe aprender a unirse con esta energía en esa concentración. Así esta persona se acostumbra a permanecer en el estado de sutileza Átmica.

La energía Kundalini conducida de esta manera a través del cuerpo se une luego con el Paramatman (el Atman Divino Superior o el Corazón del Absoluto) y el practicante también «cae» Allí con una gran parte de la conciencia.

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